13 de septiembre de 2017
13.09.2017
Mutxamel

La victoria de los cristianos

La batalla de arcabuces precede a la toma del castillo de Mutxamel, que vuelve a ser de los de la cruz tras la Embajada de los festeros encomendados a la Virgen de Loreto

14.09.2017 | 01:21
La victoria de los cristianos

Una mascletà nocturna puso anoche el broche a los Moros y Cristianos.

Mutxamel está hoy de resaca tras los intensos festejos de Moros y Cristianos en honor a la Virgen de Loreto. El fin de semana con la espectacular Entrada de las comparsas dio paso el lunes a la Embajada de los Moros que se hacían con el castillo y ayer los cristianos tuvieron la oportunidad de recuperar lo que era suyo.

A pesar de que los entorno a 2.500 festeros que forman parte de estas fiestas habían dormido poco tras la retreta de la noche del lunes que se prolongó hasta la madrugada, nada impidió que de nuevo, un centenar de tiradores estuviera dispuesto a hacer guerra desde primera hora de la mañana.

Los mutxameleros se han adaptado a la normativa del uso de la pólvora que conlleva ingente documentación, tener permiso de carga y permite llevar dos kilos en las cantimploras, precintadas ante la Guardia Civil minutos antes de la guerrilla. Y ya en la batalla, debe introducirse en el arma un cacillo de máximo 18 gramos con el material explosivo que, a pesar de ello, atronó toda la avenida principal del municipio.

La Embajada de los Cristianos es el acto más emblemático celebrado ayer y en el que las comparsas cristianas lograron, tras los parlamentos de ambos bandos, arrebatar el castillo usurpado sólo un día antes. Los cristianos se encomendaron a la patrona que finalmente les dio la victoria:«¡Virgen Santa de Loreto! Muchamiel te pide ahora, tu protección gran señora, por sostener firme el reto que lanza a la gente mora». La lucha a fuego y espada devuelve la fortaleza y caen las banderas moras para ondear las cristianas. Con el momento culmen que es la aparición de la imagen de la Virgen de Loreto acompañada de fuegos artificiales.

Por la tarde y como es tradicional, se celebraba el pasacalles desde el Ravalet hasta la plaza Nueva. Y más tarde se recordó a los festeros difuntos durante la misa. El último desfile de las comparsas se celebraba a continuación, con la posterior entrega de banderas a las puertas del Ayuntamiento mutxamelero. El broche de las fiestas era de fuego y pólvora con la mascletà pasada la medianoche. Hoy es el día de descanso, denominado día de los borrachos.

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