11 de julio de 2016
11.07.2016

Los furtivos acaban con la vida de una cierva a punto de parir en La Carrasqueta

Medio Ambiente abre una investigación sobre el suceso, registrado en un coto privado sin autorización para cazar

13.07.2016 | 00:31
Imagen de 2014 de dos arruís a punto de nacer arrancados del vientre de su madre en La Carrasqueta.

Las batidas ilegales amenazan la supervivencia de la especie en la sierra y espectáculos únicos en la provincia como el de la berrea.

Los cazadores furtivos siguen haciendo estragos en La Carrasqueta. La última víctima que ha trascendido es la de una cierva abatida de un disparo en la cabeza, y que estaba a punto de dar a luz. Esta muerte por partida doble es un duro golpe a la supervivencia de esta especie en libertad en las montañas del interior de la provincia, donde el venado, los muflones y los arruís están seriamente amenazados por la caza ilegal.

Desde de la Conselleria de Medio Ambiente confirmaron a este medio la muerte del ejemplar, ocurrido hace ya semanas, e informaron que se ha abierto una investigación para tratar de aclarar lo sucedido y dar con los responsables, aunque ya ha pasado cierto tiempo y es complicado identificarlos.

La cierva fue hallada en un bancal con un disparo en la cabeza, según explicaron cazadores de la zona, que señalaron que los hechos se produjeron en un coto privado en el que no existía ningún tipo de permiso para cazar. De nuevo, obra de los furtivos.

Antecedentes
Este suceso recuerda al registrado hace dos años, cuando en La Carrasqueta fueron hallados dos arruís a punto de nacer, muertos tras ser arrancados del vientre de su madre tras acabar con su vida los furtivos. Este animal fue abatido en periodo de cría, en el que está terminantemente prohibido cazar hembras, y todo apuntaba a que el cazador sacó las entrañas de la madre junto con el saco amniótico para reducir su peso y poder llevársela, dejando allí los cadáveres de sus hijos no nacidos.

En el caso registrado ahora, el cadáver de la cierva fue abandonado en un bancal sin tocarlo por razones que se investigan, aunque lo cierto es que lo más preciado por los furtivos son las cabezas de los machos con sus cornamentas.

Igualmente, el pasado año los furtivos decapitaron dos ciervos en La Carrasqueta, abandonando los cadáveres y llevándose de trofeo las cabezas de estos dos machos. Desde la Asociación Defensora de los Herbívoros (Adhif) vienen denunciando esta práctica en los últimos años, y el pasado mes de septiembre advirtieron que la especie está al borde de la extinción en La Carrasqueta por la caza indiscriminada y por la falta de control en las montañas alicantinas.

Por ello pedían la colaboración de la ciudadanía y Generalitat para evitar que en la berrea que tiene lugar a finales del verano, cuando el macho emite unos característicos sonidos guturales de esta época de apareamiento y que es el momento de mayor vulnerabilidad para ellos, ya que sus berridos delatan su posición y son blanco fácil para los furtivos. Precisamente La Carrasqueta es el único lugar de la provincia donde puede disfrutarse de la berrea de ciervos en libertad, al margen de algunas grandes fincas privadas que están valladas.

Igualmente el pleno de Xixona aprobó por unanimidad el pasado octubre una moción de Compromís en la que exigía medidas contra los furtivos para evitar la extinción de los ciervos en La Carrasqueta, instando a la Generalitat a aumentar la vigilancia en las montañas y reclamando sanciones ejemplares. La moción recogía la denuncia de Adhif sobre la acción de los furtivos y el peligro que representan para la supervivencia del venado.

El espectáculo de la berrea atrae todos los años a decenas de amantes de la naturaleza a La Carrasqueta, a poco más de 30 kilómetros de las playas de Alicante, para disfrutar por las noches de este ritual de apareamiento, que de seguir con la impunidad de los furtivos puede tener sus días contados.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine