Pactos en el alambre

En toda la comarca los equipos de gobierno con varios partidos han tenido dificultades, algunos de ellos graves

17.05.2016 | 00:31
Pactos en el alambre

Un año después de las elecciones el cuatripartito de San Vicente se tambalea. En El Campello, de fallido pentapartito se puede pasar a un gobierno de dos formaciones. La entente a cuatro bandas en Sant Joan aparenta buena salud.

De las elecciones municipales del pasado año surgieron gobiernos multicolores de izquierdas que desalojaron al PP de las principales alcaldías de la comarca. Cuatripartitos en San Vicente, Sant Joan y El Campello, aunque en este último pudo ser pentapartito pero el PSOE se bajó a última hora del tren. Un año después, el pacto de gobierno de San Vicente se tambalea por las adjudicaciones de la ya exedil de Sanidad de contratos a gente de su propio partido, Compromís. En El Campello echaron del equipo de gobierno en octubre a EU, quedándose en tripartito, y ahora otra polémica por contratos al entorno de uno de los socios de gobierno, Demòcrates, amenaza con reducir aún más la nómina de ediles en el gobierno. En cambio la entente de Sant Joan aparenta gozar de buena salud.


San Vicente del Raspeig
La división del equipo de gobierno de San Vicente (PSOE, Guanyar, Sí Se Puede y Compromís) comenzó a fraguarse hace meses. Las disputas entre los socios de gobierno comenzaron por pequeñas discrepancias, como la rehabilitación de una ermita, la representación institucional en actos festeros o el retraso en autorizar una procesión.

El primer punto de inflexión en la separación de los socios lo marcó el proyecto de inversiones para 2017 a mediados de abril. El PSOE apostó por la creación de un pabellón polideportivo y, lejos de contemplar esta posibilidad, sus tres socios firmaron días después un comunicado conjunto en el que afirmaban que los servicios sociales mandaban en los próximos presupuestos. En este momento se evidenció una situación que ya se conocía puertas para adentro del Consistorio: el enfrentamiento del PSOE a sus tres socios, a los que comenzaron a llamar «el tripartito».

Pero la tensión llegó a su punto álgido el pasado viernes 6 de mayo, cuando el alcalde socialista, Jesús Villar, tomó de forma unilateral la decisión de apartar de sus competencias «cautelarmente» a la edil de Sanidad, Isalia Gutiérrez, de Compromís, al considerar «inapropiada y susceptible de investigación su gestión respecto a la contratación de determinadas áreas de su competencia». Villar aseguró en un comunicado que Gutiérrez había adjudicado hasta 14 contratos a la asociación Psiconox, presidida por un miembro de la Ejecutiva de Compromís en Alicante, Jorge Pérez Ferrer.

En la rueda de prensa del pasado lunes y en los días posteriores, el portavoz de Compromís, Ramón Leyda, se afanó en manifestar a los cuatro vientos que el equipo de gobierno goza de buena salud, que la intención de su grupo es seguir trabajando por y para San Vicente y hasta llegó a declarar «que mejores compañeros no podría tener».

Lo cierto es que la confianza hoy brilla por su ausencia en el seno del cuatripartito y los grupos han delegado sus posiciones respecto a los hechos del llamado caso Psiconox en una comisión especial informativa que aclare el asunto.


El Campello
En El Campello, el gobierno ya nació cojo. El PSOE (3 ediles) no llegó a firmar el pacto de gobierno con Compromís (3), EU (2), Partido del Campello-Podemos (2) y Demòcrates (1), aunque apoyó la investidura de Benjamí Soler (Compromís) como alcalde. El motivo fue el rechazo a que su cabeza de lista, Pepe Varó, fuera el alcalde pese a ser la formación más votada. Desde la oposición es ahora el principal apoyo del equipo de gobierno.

A su precaria situación (en el pleno son 21 ediles y la mayoría la dan 11 concejales) hay que sumar que en octubre EU fue expulsada del gobierno, que pasó de cuatripartito a tripartito con tan solo 6 ediles, frente a 15 regidores en la bancada de la oposición. La razón de la expulsión fue que acusaban a EU de actuar como oposición dentro del cuatripartito y de bloquearlo.

Ahora, vuelve a tambalearse el pacto de gobierno, aunque el alcalde, al igual que con EU, lejos de dar signos de debilidad pese a la precaria situación de su gobierno ha vuelto a actuar con firmeza y no le ha temblado el pulso en una nueva crisis, esta vez con Demòcrates. La adjudicación de contratos al entorno de esta formación por valor de 14.000 euros durante el primer semestre de gobierno ha desatado una nueva crisis que, de cumplir las amenazas realizadas hace una semana por el líder de Demòcrates, el vicealcalde David Alavés, supondría su salida del gobierno.

El PP denunció la pasada semana públicamente que era la número dos de Demòcrates y hasta el viernes cargo de confianza de Alavés, Sol Sánchez, quien facturaba antes del cambio de gobierno los cobros a Radio El Campello, y que una vez constituido el nuevo equipo de gobierno «entendemos que se quiso "maquillar" esta vinculación facturando con el nombre de otra persona», hasta pagar 14.000 euros. Tras estas declaraciones Demòcrates desveló que el alcalde les había dicho que iba a cesar a Sánchez por este motivo, denunciando que existen otros casos en los que se contrata a familiares de ediles, como de la regidora de Compromís Cintia Alavés, y no se dice nada, negando que exista relación con esta firma.

A pesar de que el alcalde daba este tema por cerrado al no haber irregularidades y asegurar que no iba a cesar a Sánchez sin el visto bueno de su vicealcalde, estas declaraciones han llevado a una «pérdida de confianza» con esta asesora, cuya destitución Soler firmó el viernes. Por el momento Demòcrates guarda silencio, pero Alavés anunció que dejaría el acta si se cesaba a Sánchez. Esto comportaría la entrada como edil de la ya exasesora, lo que Soler ha advertido es incompatible con estar en el gobierno por esa perdida de confianza.


Sant Joan d'Alacant
En cambio, Sant Joan mantiene su cuatripartito aparentemente unido. PSOE, Compromís, EU y Decido han logrado dar una imagen de unidad, a pesar de las diferencias ideológicas que les separan y consideran que coinciden en las soluciones a los problemas de Sant Joan en un 60% de los casos. Discuten internamente todos los asuntos y tratan de ponerse de acuerdo para aprobarlos sin obviar las discrepancias, y han logrado que a la hora de las votaciones mantener la unidad.

Cuando no hay acuerdo se remiten al pacto de gobierno. En esta primera etapa reconocen que hay asuntos necesarios para el desarrollo de Sant Joan en los que todos están de acuerdo y que el hecho de ofrecer transparencia para todos los grupos que tienen acceso a la información es también un punto a su favor, De hecho, el gobierno ha logrado sacar adelante los presupuestos sin aparente fisura.

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