San Vicente del Raspeig

La vida en una calle

Dos ilustres vecinos visitan las vías del municipio que llevan su nombre

30.03.2016 | 01:15
La vida en una calle

La normativa obliga desde 2015 a dar este reconocimiento a personas ya fallecidas.

No hay mejor reconocimiento que el que se hace en vida. Francisco Bernabeu Penalva, de 92 años y jubilado de banca, y el músico Mariano Pérez Picó, de 82, son los únicos sanvicenteros que pueden presumir de poder visitar las calles que llevan su nombre y que un día se les otorgó como reconocimiento a toda una trayectoria volcada en la localidad. Una normativa, aprobada por el anterior equipo de gobierno popular, impide desde el pasado año otorgar calles a sanvicenteros hasta que éstos no hayan fallecido, según informaron fuentes municipales.

Bernabeu, que se jubiló como Director de la Obra Social de la CAM, llegó a San Vicente con solo cinco años. «Tengo una historia amplia de afecto por San Vicente», señala, «me acuerdo de mis padres y mi vida de joven y muy especialmente de la horchata que me tomaba subiendo desde la Partida Torregroses». «He trabajado mucho por San Vicente y porque la Universidad estuviera en nuestro municipio», explica Bernabeu. Sus vecinos al completo, un total de 42 familias, firmaron una petición para que el Ayuntamiento le concediera una calle en la zona de Les Escoles-El Pinet, ya que gracias a su labor incansable consiguió, entre otras cosas, que el agua corriente llegara hasta esta zona del municipio, según trasladaron las mismas fuentes.

La historia de Mariano Pérez Picó, músico y como el mismo relata «el primer violinista que tuvo San Vicente», es también una historia vinculada a su pueblo. Su currículum es amplísimo. Entre otros muchos méritos fue el fundador de la Orquesta Sinfónica y de la Escuela Municipal de Música que en la actualidad es el Conservatorio «Vicente Lillo Cánovas». A punto de cumplir los 83 años sigue ejerciendo de docente. «Si paras estás perdido» apunta mientras reflexionaba en voz alta sobre el hecho de contar con una calle con su nombre en su pueblo. «Si me lo he ganado no lo sé. Trabajé en lo que me gustaba y lo puse al servicio de San Vicente. Cuando empecé no sabía lo que era un violín, eran tiempos muy difíciles y pensábamos más en comer que en otra cosa» explica Pérez Picó que dice sentirse «muy satisfecho» de haber cursado estudios musicales con «mucho sacrificio», después de ir a trabajar.

«Los reconocimientos, mientras sea posible, es mejor hacerlos en vida», asegura el alcalde de San Vicente del Raspeig, Jesús Villar. El primer edil quiso concerles en persona, ser partícipe de sus historias y visitar las calles que llevan su nombre. «Es fundamental conocer y dar a conocer la historia viva de personas que han hecho tanto por nuestro municipio», agregó el primer edil.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine